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Por qué subrogar mi hipoteca |
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La gran mayoría de las personas que adquieren una vivienda financia parte o la totalidad de la misma mediante un préstamo hipotecario. Usted, como otras tantas personas, es titular de una hipoteca y considera que las condiciones del préstamo en cuestión han quedado desfasadas respecto a la situación que ofrecen los tipos de interés de mercado, o bien, conoce las ofertas de determinadas entidades financieras las cuales le ofrecen unos tipos de interés mucho más atractivos que, sin lugar a dudas, le permitirán ahorrarse una buena cantidad de dinero en lo relativo al pago de intereses.
En un primer momento parece lógico contactar con nuestra entidad de crédito actual, es decir, el banco donde tenemos nuestra hipoteca, con el fin de solicitar una revisión de los tipos de interés de la misma. Esta revisión se denomina Novación, si bien hay que señalar que la entidad en cuestión no tiene obligación alguna de atender nuestra solicitud y valorará la misma en términos de vinculación y perfil del cliente (resulta obvio suponer que aquellos clientes que presenten una mayor vinculación con su entidad de crédito o mantengan importantes saldos tendrán más facilidad para ver mejoradas las condiciones de sus préstamos).
La novación del préstamo hipotecario es la solución más ventajosa ya que los gastos son mínimos. De hecho, si se trata simplemente de reducir el interés fijo o de disminuir el diferencial del interés variable ni siquiera es imprescindible la escritura pública, bastando un simple escrito del Banco firmado por persona competente. Si la novación consiste en un cambio de tipo de interés al pasarse de fijo a variable, o viceversa, o por cambiarse el tipo de referencia es necesario el otorgamiento de una escritura de novación cuyos gastos son mínimos ya que los honorarios notariales no pasarán de 100 € y los registrales serán inferiores a 30 €. Estos serán los únicos gastos, ya que no se paga ningún impuesto.
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